La Luz
Ese día 7 de Enero de 1943 sería su último día, pero él no lo sabía. Él seguía obsesionado en seguir cambiando el mundo, lo que había hecho no era suficiente. Su habitación cutre de Hotel, su apariencia desaliñada y su desnutrido cuerpo dejaban entrever que no poseía nada, ni siquiera una cama cómoda en la que descansar eternamente. Pero eso a
él le daba igual, su único capital era aquellos libros, aquellos folios y aquella pluma, no necesitaba más para vivir.
Y así fueron sus últimos años, infravalorado por el mundo y traicionado durante lustros, por unos y otros. Porque este mundo está hecho para los ricos, ellos son los que pueden permitirse comprar ideas a precios irrisorios, mientras ven como los demás sobreviven esclavizados. Promesas incumplidas. Pero él no quería recompensa en esta vida, su recompensa era la eternidad.
Inconformista hasta el último día. Cualquier persona diría que lo que había hecho era más que suficiente para ser la persona más importante de la historia. Pero ese día acabó todo, ideas inconclusas, de manera repentina, súbita. Sentado en su silla, mirada fija en aquello que le había dado todo, aquello que le había llenado su vida... la luz.
“El científico no tiene por objeto un resultado inmediato. Él no espera que sus ideas avanzadas sean fácilmente aceptadas. Su deber es sentar las bases para aquellos que están por venir, y señalar el camino.” (Nikola Tesla.)
Argón (AR)
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->