Sala de Espera
¿A dónde irá? ¿De dónde viene?..... ¿Será una sorpresa? ¿Huirá de alguien?, ¿Vacaciones?..... ¿Quizás una boda?... ¿Asuntos de trabajo?...
¿ En qué piensas cuando estás en el aeropuerto esperando a que anuncien tu vuelo y sólo ves pasar y pasar a gente con la característica prisa que imponen de por sí, las salas de espera, ( y ahora que lo acabo de escribir, parece una paradoja). Pero es así, en una sala de espera tienes prisa por todo: que te atiendan cuantos antes por favor, que salga ya tu acompañante, que anuncien ya tu vuelo, etc.… El término “espera” aunque parece que lleva implícito un significado de pasividad y sosiego, en realidad entraña nervios, ansiedad y agobio. Y de ahí vendrá el dicho: la espera desespera.
Sentado en los asientos de la sala de embarque del aeropuerto, discuto conmigo mismo la idea de sacar mi libro y adelantar algunas páginas, o por el contrario entretenerme con el designio de inventar un juego en el que la única regla sería imaginarme historias en torno a los futuros pasajeros que, al igual que yo, esperan impacientes el anuncio de su vuelo. Me decanto por la segunda disyuntiva.
Mi primera “víctima” sería una chica delgada y alta, con el pelo rizado. Ahora las chicas llevan el pelo así. Peinado al estilo “despeinado”, como locas ramificaciones que intentan escapar de su cabeza en todas direcciones. Claro que eso, es lo más “cool”. Apoyada en una columna como si de una sesión de fotos se tratara, tenía planta de modelo. Seguramente lo sería.
Parecía algo nerviosa, pero esos nervios los canalizaba toqueteando sin parar su teléfono móvil. Entonces, imaginé que viajaba para conocer en persona a su amante, algún ricachón al que había conocido a través de internet. Y por eso estaba tan nerviosa con el móvil, explicándole a su novio como había ido la sesión fotográfica de alguna firma importante de ropa. Una mentira bien estudiada. Así no dejaría ningún cabo suelto. Supuestamente el viaje era por asuntos de trabajo. ¿Qué culpa tendría la chica de que por mi imaginación y aburrimiento, fuese una persona infiel sin moral ni consciencia? Pues ninguna, claro. De repente, como si ella supiese lo que estaba pasando por mi cabeza, me mira durante unos segundos y se marcha. Mi mirada flota desde su juego de caderas hasta sus delgados tobillos. La pierdo de vista, pero se intuye por la armonía de su taconeo.
El segundo “personaje del juego”, iba a ser un señor de unos cincuenta y pocos años. Trajeado y con corbata, tenía pinta de abogado o ejecutivo. Sentado con los pies cruzados y a su izquierda un periódico enrollado. Debía ser de esas personas que se compran el periódico como un acto mecanizado porque acompaña bien al café. Se leerá únicamente los titulares de las noticas. Llevaba un maletín negro de cuero, ¿Qué llevará dentro? Sólo he visto ese tipo de maletín en la tele, en series tipo “Los Soprano”. Deberá llevar algo importante, algo que no ha querido dejar en manos de la fortuna que corren las cosas que facturamos….Pues bien, esa fue la herramienta precisa para construir el nuevo personaje.
Había estado viajando con ese maletín por toda Sudamérica, Colombia, Perú, Venezuela, etc.…Él era “un mandado” de algún importante Clan de Mafiosos, que necesitaba blanquear dinero por diversos países para no levantar sospecha. Era un hombre honrado, el trabajo estaba muy bien pagado y tenía que mantener a una numerosa familia. En el Maletín llevaba un gran fajo de billetes y un pequeño revolver (que nunca se atrevería a utilizar). Pero ahora caigo en la cuenta. Imposible, de ser así no habría pasado el control de seguridad del aeropuerto. Vaya lapsus. Y este pequeño error, me saca de repente de la mágica atmósfera de mi juego. Justo a tiempo. Acaban de anunciar mi vuelo. El hombre del maletín, como un resorte, se levanta. También es el suyo supongo....
Se deja el periódico…Le echaré un vistazo en el avión.
Neón (NE)
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