Un llanto...
Se despertó temblando. Empapada de su propio sudor, con un llanto pleno, convulsivo.
No entendía muy bien por qué lloraba, pero esa sensación de angustia la asfixiaba. Agarró las sabanas con todas sus fuerzas, pensando que así, su llanto menguaría. Ni siquiera lo conseguía calmando la re
spiración. Entonces, apretó las sabanas con sus dientes, al menos así sus intermitentes sollozos no se fugarían a través de las paredes. Eran recuerdos en forma de horribles pesadillas el motivo por el cual, ella se sentía cada vez más pequeña, para llegar a ahogarse en el salado mar de sus lágrimas, con la amarga sensación de que nada a su alrededor, tenía sentido…
La última lágrima que derramó, se convirtió en cristal, y pudo ver sus ojos reflejados. En ese momento intentó reproducir toda la película de su vida, acordándose de que había sido una niña feliz con una imaginación desbordante, que le sirvió para crecer siendo siempre la protagonista de los cuentos que ella misma se inventaba. Rodeada de personas que, aunque no siempre la entendían, sabían que era especial, única….
Su llanto por fin cesó, y sus latidos poco a poco se templaron. Mientras se acurrucaba para conciliar el sueño, decidió que nunca más volvería a tener miedo. Que se acordaría de sus cuentos y así, sus horribles pesadillas desaparecerían para siempre.
Felices sueños.
Neón (NE)
